martes, 15 de julio de 2008

Un post sobre el Conflicto en San Marcos


El Jorobado de Notre Dame hace un breve análisis sobre las protestas de los sanmarquinos. Una lectura interesante. No obstante, con algunos errores.
Carlos Meléndez, administrador del blog "El Jorobado de Notre Dame" hace una análisis, que a pesar de la teoría desplegada, no pasa de ser epidérmico. En estos dos post aborda el conflicto en San Marcos, en el primero que publica cae en un prejuicio del cual se sacude en su segundo post.
En su primer post.
Meléndez propone cinco elementos para analizar la protesta de los sanmarquinos. Menciona: Los recursos (el tiempo libre para movilizarse), la tradición (“know-how” de protesta), la justificación (causa justa) y la Oportunidad (aprovechar la oportunidad política). Luego Carlos desarrolla los puntos señalados sin contrastarlos con información histórica ni datos concretos del conflicto.
Lo que produce es una lectura distante, de gabinete. Un análisis epidérmico que intenta amoldar a un chek list una realidad compleja y con un denso pasado. De los elementos citados y desarrollados por Meléndez para analizar la última protesta de los sanmarquinos, me concentraré con "La tradición de protestar", con el cual discrepo. El resto no merece mayor atención. Veamos, Carlos sostiene que:

"los dirigentes (de las universidades públicas) tienen la habilidad –conseguida en base a una vasta experiencia—y el conocimiento práctico para armar una movilización efectiva. Saben de tácticas, de estrategias, de cómo poner en marcha el aparato y la maquinaria: desde las consignas hasta cómo armar una molotov."

Desde esta lógica, la Universidad San Marcos es, entre otras cosas, un espacio de formación de agitadores sociales donde los jóvenes pueden aprender a armar una bomba casera, siendo los años de violencia política la cúspide de esta pedagogía de la protesta violenta. Esta tradición colaboró a que la última protesta estallara en violencia y representaría una constante para futuros escenarios de conflicto. Esta descripción de supuestos revela un imaginario donde la comunidad sanmarquina contiene estudiantes generalmente politizados, quienes andan mirando en los rincones de la universidad en busca de algún un motivo para protestar.

Mito, no verdad. En primer lugar. Es cierto que en San Marcos existen referentes simbólicos que movilizan a los estudiantes, incentivándolos a que participen en alguna protesta social y en política en general. Estos referentes son las movilizaciones estudiantiles de 1919, la lucha contra las dictaduras, entre otras. No obstante, hay que considerar la situaciones real. La gran mayoría de estudiantes que participó en las últimas manifestaciones lo hicieron en virtud de diversas organizaciones de cachimbos que no permitieron a los grupos radicales tomar la dirección de la protesta. Actualmente la tendencia es esa, una progresiva resistencia de parte de los estudiantes recién ingresados a ser asimilados por los discursos de los grupos radicales de izquierda.

En segundo lugar. La violencia política que sacudió a las universidades públicas, ocurrida en los últimos 20 años del siglo pasado, extendió el temor entre los estudiantes para organizarse en partidos y/o frentes políticos. Posteriormente, la intervención militar de Fujimori en San Marcos (y en muchas otras universidades) terminó por desarticular el tejido social existente. Lo que quedó fue un archipiélago de grupos izquierdoides. Grupos que sólo heredaron la pragmática estrategia de la convivencia con la dictadura para subsistir y seguir lucrando del tesoro público. Decanos que en su juventud fueron revolucionarios se convirtieron en funcionarios sistémicos. Esto es lo que han heredado los actuales grupos radicales en la universidad: el pragmatismo como ideología, el interés como horizonte. Aquí no hay tradición ni aparatos políticos sino una minoría (casi étnica) con cálculo político que cada vez más pierde espacio en el estudiantado. En todo caso si el ser calculador es una tradición en San Marcos, la mayoría de los sanmarquinos son parricidas.

En tercer lugar. Los sanmarquinos no son una masa contestaria cohesionada, hay sectores interesados en desplazar al actual rector. Estos grupos son los que tomaron el rectorado y cuya intención es producir inestabilidad política en la universidad para colocar cada uno a su candidato como nueva autoridad sanmarquina. Son estas fisuras las que producen la ingobernabilidad, tal como lo sostuve en un post anterior. Es cierto que Luis Izquierdo es una autoridad impresentable y cuya gestión esta dañando en todo sentido la universidad. Al respecto, lean el último artículo de Carlos Iván Degregori. En ese sentido, la mayoría de universitarios no considera la violencia como camino a la solución de los problemas.
Conclusión. El análisis de de Carlos Meléndez carece de información sobre la realidad involucrada. Carlos al partir de la teoría sin contrastarla con los hechos, hace con el conflicto en San Marcos, lo que Procusto con sus viajeros: Adapta la realidad a la teoría. No aterriza. Atenta contra la historia. No obstante y sin considerar mi discrepancia con el punto tocado arriba, me parece un válido acercamiento a las recientes protestas en San Marcos. Además, Carlos reconoce que con su post no pretende realizar una investigación exhaustiva sino poner el tema en agenda.

2 comentarios:

Jorobado dijo...

Franklin, el tema obviamente es muy complicado. Ademas, desde donde escribo (Estados Unidos), no hay forma que mi aproximacion no sea "de gabinete".

Ahora, lo que aplico no es de "manual", pues. Mas respeto. Que eso me tomo decenas de libros (no miento). Yo trabajo la teoria de los movimientos sociales, y para ponerlo en un post tengo que simplificar, no? Para comunicarme con un publico mas amplio y no tan especializado.

Ahora de hecho que tu manejas mas informacion. De acuerdo con tus precisiones.

Gracias por citarme, y me da gusto que tengas un blog sanmarquino. Hace falta.

Saludos

Franklin Medrano Díaz dijo...

Bueno, tú estabas en Lima cuando el conflicto estaba en escalamiento y ponías el caso de San Marcos como ejemplo en el curso que dictabas sobre conflictos sociales.

No he sostenido que intentas aplicar un manual. Mi discrepancia reside en los estereotipos y poca información en los que caes al desarrollar tu explicación, al menos en el tu primer post.

El hecho de escribir para un público no tan ducho y tener que generalizar por exigencias de la teoría no justifica reproducir los mitos que existen alrededor de la universidad pública. Sobre todo después del periodo de violencia política y en el actual contexto de "crecimiento económico" en el que nos encontramos.

Sin embargo, me parece un acercamiento valido al actual conflicto entre la San Marcos y la Municipalidad de Lima.

Saludos