martes, 11 de noviembre de 2008

Alienación: nuestra imposibilidad e idología foránea


Alienación: nuestra imposibilidad e idología[1]foránea

Muchos retóricos, más que teóricos y objetivos revisarán la etimología de la palabra alienación o su significado en el diccionario, que según la RAE (autoridad en el mundo académico actual) es alienatĭo, - ōnis, que es a su vez acción y efecto de alienar , cultismo de "ajenar" y "enajenar" relacionados con "alienus", derivado de "alius" que significa otro o ser otro. No faltarán los “otros” alienados que relacionarán este concepto con la enajenación del proletariado y sus vínculos con la teoría marxista proporcionándoles una fabulosa oportunidad para su proselitismo.

Sin embargo la presente elucubración tiene por objeto exponer la alienación de la cual padecemos los peruanos, sin importar que sean obreros, empresarios, potentados, campesinos, en fin tanto el individuo como la colectividad, y sobre todo los académicos quienes son la causa de este terrible mal.

Hay una acepción que señala en parte esta enfermedad que padecemos, la segunda, la quinta y la cuarta del diccionario mencionado.

La segunda acepción dice: “Proceso mediante el cual el individuo o una colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debía esperarse de su condición”.

La quinta acepción: “Estado mental caracterizado por una pérdida del sentimiento de la propia identidad”.

Y la cuarta para mencionarla de manera somera se dirige al trastorno intelectual, temporal y permanente que creo que es el caso de los sanmarquinos. Sin embargo más que revisar un significado observemos de cerca el fenómeno.

Hace mucho leí una metáfora sobre la alienación muy interesante que me permito mencionar aquí:

Se denomina comúnmente hechor a un burro que es acondicionado por el hombre para que, apareándose con yeguas, procree un animal que no es ni caballo ni burro: la mula.

El hechor es apartado de los suyos desde pequeño para que viva, coma y sienta como equino.

Durante toda su vida alternará con equinos; retozará desde su infancia entre potrillos, y en su pubertad buscará la compañía de yeguas para el apareamiento, evitando todo contacto con sus congéneres, pues él asume ser un potro. Su vida entera será una ridícula imitación, una parodia.

En el proceso del hechor, existe un poderoso factor externo que aparte de protegerlo, le incentiva su degeneración, observemos que se trata de una anormalidad psíquica, pero no física; tanto el burro normal como el burro hechor (anormal), externamente son semejantes; el problema es interno, o sea, subjetivo. Sí; el hechor está convencido que es un equino. “su mundo” se basa en ello. Jamás se ha visto al espejo ni ha visto a su madre, todos saben que es un burro, solo él no lo sabe.

Pero no solo la masa se aliena y precisamente perseguimos el objetivo de poner sobre el tapete la alienación de los “académicos”, de los “intelectuales”, que por su grado de instrucción serían y son los llamados a elaborar: literatura, teorías, concepciones autónomas, ya que por más demagógicos que queramos ser, es imposible dejar esta tarea sobre los hombros de los trabajadores, campesinos, tecnócratas y demás elementos de la estratificación social.

El gastado cliché del “sin calco ni copia” por parte de los académicos de izquierda de una tendencia repugnantemente alienada del marxismo y todos sus ídolos foráneos es puesto por doquier en un intento desesperado por forjar autonomía… y encima continua la frase: “sino, creación heroica” cuando se han encargado estos grupos bulliciosos de formar una casta intelectual acéfala, sin la capacidad de ver más que el rostro de Lenin y no dentro de nosotros antes de cada propuesta académica o política. Las mentes peruanas no crean, copian; no piensan, asimilan trozos de verdades ajenas; no hablan, rumian ecos; no iluminan con ideas nuevas…

Han sido capturadas por ídolos extranjeros. Mientras no se liberen a ellas, seguirán siendo burdas piezas manipulables.

Pero, ¿dónde quedan los liberales, los demócratas?

Les haremos recordar un poco de su alienado sistema y su dogmática, ridícula e injustificada manera de accionar, de su sistema contra natura, error histórico que está en pie más por la voluntad humana que por ser algo factible, es tan igual, tan anacrónico y tan utópico o peor que el comunismo pergeñado por KISSEL MORDEKAY [2]

El ingreso del sistema liberal republicano que más adelante se denominaría democrático, fue una importación, los criollos (nietos de los que invadieron la tierra de nuestros abuelos) jamás tuvieron un pensamiento concreto, sus acciones fueron un plagio y una reacción de la propaganda y las logias inglesas en los virreinatos españoles. Constituciones copiadas unas tras otras, leyes, códigos, intentando ser algo que no son e intentando hacer que los andes sean algo que jamás serian. La “guerra” entre los “patriotas” y realistas, fue una negociación entre amigos, pugna codiciosa por el lucro, los tributos de los andes, y figuretismo.

Este sistema que se pavonea por su eficiencia en el mundo boreal, no ha logrado ser eficiente en nuestro país y está alienación resultó inútil, no ha logrado industrializar, educar, forjar identidad, dar la supuesta dignidad de sus constantes constituciones (que muchos otros idólatras la adoran y temen como a Cristo en la edad media), es decir ha fracasado, sin embargo nuevamente, quiénes son los culpables de esta terrible catástrofe alienada, son los académicos, los intelectuales, que en sus afán idólatra se olvidan de lo que son y sus deberes para con sus congéneres e importan todo una sumatoria de factores exógenos. Esto se lo debemos a un grupo de incapaces mentales sin identidad que siempre tienen que mirar a fuera para crear ciencia, para crear sistemas políticos, modas, etc.

No tenemos que ir muy lejos para ver esto, aquí entre nosotros los sanmarquinos (universidad orgullosa de su pasado derruida por la alienación y la violencia del marxismo), están: liberales, demócratas, demo-liberales, marxistas, socialistas, social-liberales, social-demócratas, etc. Esta gente aun se ha encargado de unir sintácticamente ideologías irreconciliables en la práctica.

La alienación, es mucho más profunda, pues la alienación también es religiosa, siendo una de las más recalcitrantes.

Por ahora solo queda accionar, crear, y cumplir nuestro rol “intelectual” en la sociedad, dar libertad e identidad por medio de nuestras investigaciones.

Cómo, estudiándolos con mente fría, no como dogmas, tomando y asimilando categorías objetivas sin hacer apología e idología.


¿Cómo?
Sencillo. Empezando por negar el marxismo, liberalismo, la democracia contra natura, en fin toda esa dogmática de esta edad media laica, que nuestros profesores repiten cual sacerdotes fundamentalistas. Negar de manera categórica toda ideología foránea: religiosa, política económica; Que carcomen nuestras mentes…

De mi mano:

Bazán Ferrer Roberto

Ciudad universitaria, facultad de derecho, escuela de Ciencia Política



[1] La palabra idología no constituye un yerro, sino una paródica referencia al carácter idólatra de muchos “académicos” y “teóricos” (y muchos que no llegan ni al entre comillas) “nacionales” en función a las ideas externas. Y por representar tal vez no un problema lingüístico-fonético, pero si una generalización y rémora social, la debería tener en cuenta la Magna academia ESPAÑOLA para sus voluminosos tomos. aquí les he inventado un término.

[2] Verdadero nombre de Carlos Marx; cuyo significado en español es Mardoqueo.

2 comentarios:

Franklin Medrano Díaz dijo...

Hola Roberto:
Dime, ¿cuál es el objetivo de tu post?
No me queda claro con tanto adjetivo y analogía.

Anónimo dijo...
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